La fabula enigmática interpreta las apariciones.
Esas que el cristianismo califica de “almas en pena”. Como manifestaciones de
energías plasmadas en vida en distintos sectores, en distintos espacios…la
gente le teme a los cementerios la sola idea de pasarse la noche ahí podría
invalidar cualquier impulso de valentía,
pues su iconografía se ha sostenido en los pilares del pavor, pero ¿tu a quien
le crees? Si practicamos las
intervenciones permitidas por la iglesia podríamos prácticamente temerle a
todo, sin embargo si nos entregamos a la fabula podríamos decir que en un
cementerio no hay nada que temer realmente, pues energía alguna no hay ahí.
Seamos unxs credulxs o no, hay algo de cierto en
todo lo que se dice al respecto, pues existe la muerte y por supuesto los
cementerios.
La vulgar simulación de oxigeno, pulmones.
Inhalación y exhalación concluye en la muerte del criterio, un epitafio: los
cementerios son la espina dorsal de la torcida idea que tiene la gente sobre la
muerte, conocemos el desarrollo de la vida en sí…pero ¿morir?, esta la gente
viva y su consumible miedo a la muerte, pero ¿en qué parte de la abrupta
historia figuran los cementerios?
-precarias procedencias y su entorno. Sumisión
consumada y puesta en práctica-
Cementerios: Estos así como infinidad de cosas
terrenales podrían simplemente ser clasificados como otro paradigma del
capitalismo, una intranquilidad más a la larga y sensorial alista de problemas
incapaces creados por el enigmático sistema y permitidos por la enigmática
gente. Su desarrollo esclarece una suerte de posibilidades aferradas firmemente
del orden unidimensional proscrito para construir una vida “digna”, jugando con
esa palabra, sus miles de interpretaciones y sus cuantificadas reacciones, se
pueden conseguir muchas cosas sobre todo en cuanto a las personas en si se
trata. La gente podría no comprender jamás las mil aplicaciones de un producto
como el iphone pero si le puede llegar a parecer muy digno el cargar este producto
en su bolso, así como podrían nunca
entender el porqué de arrendar un espacio para fermentar la pudrición del
cuerpo pues la idea a seguir es que la dignidad no tiene precio. Todo suena
bastante crudo e insensible cuando no ha sido un publicista quien lo ha dicho.
La publicidad establece su merma de posibilidades
bajo “nichos” en los que se supone deben vaciar y a su vez llenar una
necesidad, por años estas instancias han sido permitidas y confabuladas bajo
los instintos creados por las ideas de Adam Smith. Pero claro está la muerte es
el único destino ratificado y palpado,
no está creada la función muchas veces alterada, pero si esta creada la
“dignidad” que en este caso pasaría a convertirse en el nicho a llenar.
Germinada la necesidad de calzar en el plan
cuadrante de la vida digna, y manoseadas las emociones de un familiar que no
soporta la idea de que su cercanx fallecidx no tenga un lugar en que perecer,
entonces podría definirse como caducada la tarea del capitalismo en la vida de
a lo menos la gente ya difunta…con toda esta idea contraria hacia los
cementerios quizás alguien se preguntara ¿Qué se propone entonces? Y pues
quisiera poder entregar dicha respuesta pero solo limitaría la posibilidad a la
propia reflexión ante un tema tan infame, el sistema te amedrenta argumentando
la jerga popular “tú no tienes ni donde
caerte muertx” y se supone eso nos debiera doler.
El proyecto recupera tu vida aun se torna fragil y
los cimientos del capitalismo se forjan a tal punto que ni la idea de un
cementerio socializado es posible para sus aberrantes intenciones, mañana
podrías ser tú y tu familia quienes atraviesan por la detonante y complicada
situación de la muerte si tienes suerte conocerás Una constante de la gente que
vive en población cual es ayudar a otra (con colectas y cosas por el estilo
para poder pagar un ataúd ) a poder mantener el filamento de las clases sociales,
pues quienes pueden aspirar en vida a una estancia llena de privilegios son
también quienes pueden aspirar a un mausoleo, como vemos no somos lxs pobres
lxs unicxs imbéciles en este juego.
Correspondería entonces desde hoy adherir nuevas
propuestas a la vida de nuestra joven percepción no manipulada de la dignidad,
no necesitamos ni pasto ni bancas ni miradores en un cementerio ¿pero realmente
necesitamos uno? ¿Puede el cadáver mantener una conversación con quienes van a
llorarle? Cualquier mentor de las emociones ajenas me lapidaria de insensible,
pero un recuerdo vigente y glorioso de nuestra gente van a ser siempre sus
actitudes, sus abrazos y sus momentos en vida, esa caricatura barata de que
nuestrxs seres queridxs nos cuidan y escuchan ya debería estar extirpada, una
vez comprendida no nos verán la cara también al morir.
Antiguamente era la cal y las flores quienes cubrían
el olor de los cadáveres, hoy los perfumes emulan el aroma de las flores, la
gente paga mucho dinero por oler como una flor la mitad del día, así como
también termina pagando millones por que su lapida huela a flores alrededor de
los años, ¿seremos cadáveres jugando a ser flores?
Lo cierto es que la historia nos
dejo tres azares para poder aceptar nuestra miseria. Un contrato social y su
fracción; Roseau, hoves y locke ¿se supone debemos descansar aceptando una de
esas tres posibilidades?
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