domingo, 25 de noviembre de 2012

De la teletón y sus posibilidades



El monopolio de las emociones

No es novedad para nadie que resida en lo que conocemos como chile lo que  cada cierto tiempo  pretende pigmentar a las personas de una suerte de situaciones que suponen escarben su recóndito corazón. La teletón y sus rostros ya conocidos han instaurado un aura de temor en la gente: no se puede cuestionar a la teletón, no se puede hablar en contra de ella, quienes esta vez del año no son buenas personas colaboradoras simplemente merecen el odio colectivo y todo porque se supone alguna vez cualquiera de nosotrxs pudiese necesitar de dicha fundación, quien da dinero .imagino. Lo hace pensando y esperando que ni él o ella ni su hijo o hija alguna vez tuviese que ser un paciente de dicha fundación. Se utiliza un montón de historias trágicas escarbando el dolor ajeno y tratando de hacerlo propio, esta vez del año aquellas personas a las que la gente comúnmente mira y observa con recelo y de cuales se refieren con palabras como “minusválidos” Son las estrellas de la velada de 27 horas, en donde el llanto, la emoción y la pretensiosa y supuesta unión nacional cubren a vista y paciencia del clamor popular las escabrosas jugadas del entorno empresarial, ¿Qué culpan tienen lxs niñxs? ¿Quién podría dudar de la teletón? ¿Quién podría dudar de un sacerdote?  No es un acto muy radical el de usar la magia y la inocencia de lxs niñxs para generar grandes sumas de dinero ejemplos fehacientes serian por ejemplo la navidad. No es primera vez, no será la última vez. Comúnmente quien se atreva a mirar televisión vera a los mismos rostros dotados de bondad haciendo lo que día a día hacen pues su trabajo es el espectáculo, la demagogia y la pretensión esta vez omitida por la pena y la alegría, cada día del año podrás ver las mismas publicidades solo que sin el logotipo de la teletón, las marcas, las empresas esta vez generan un negocio plastificado al vacio puesto nada de dinero sale de ellxs en cuestión, su publicidad se instaura ahora en la gente que se siente afiliada a una empresa que además goza de filantropía transversal, se  confabula el hecho de consumir cierto producto con el de ser buenas personas que temen alguno de sus cercanxs quedase lisiadx, que temen ser malos padres por no regalar nada en navidad, que temen ser aburridxs por no festejar en año nuevo.  Es por eso que la teletón proyecta todo lo que el espectáculo ínsita en la gente, es la teletón la fábrica perfecta de consumistas sin cuestionamientos que además son buenas personas. Imagino cada año debe prácticamente haber una tómbola de empresas que se pelean el poder “colaborar” pues el negocio es fatídicamente rentable puesto en estas fechas del año nadie consume una marca no colaboradora, yo no estoy interesada en desenmascarar a la dipirona popular por excelencia llamada don francisco insistiendo que es él quien se queda con cuantiosas sumas de dinero pues no lo sé. Para mí es solo la cara visible del problema, problema que una vez se permea de las buenas intenciones de unxs pocxs para lucrar progresivamente.
 Entonces sería la teletón un pastel  gigante de posibilidades en que los rostros del espectáculo y los logotipos del espectáculo de las transnacionales quienes se llevan la mayor parte dejándoles a lxs niñxs a su suerte la posibilidad de exponer sus vidas como algo propio de la lastima y la misericordia

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