Como presentación instauremos una delicada
pregunta, vas por la calle y ves a un hombre golpeando a una mujer ¿Qué
piensas/haces? Aterrador ¿piensas? Imaginemos ahora vieras una mujer golpeando
a un hombre… ¿Qué pasa? ¿Justicia? ¿Es eso lo que piensas? yo no confirmo nada,
pero que tan errado podre encontrarme, que tan cierto puede ser y que tan lejos
pueden seguir llegando los medios de comunicación en su cruzada por potenciar
la ancestral dicotomía hombre/mujer.
Tan ancestral como la distancia son las
posiciones planteadas; la mujer siempre ha sido vista como a un ser distante
muy ajena a la realidad a la cual se debe de cuidar con exageración. Y todo
manifestado en jergas tales como “a la
mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa” y es quizás bajo esa concepción de la que se nutre y a su vez
adhiere fuerza la contraparte ya que la mejor manera de acabar con una muralla
de inquietudes es golpeándola hasta que ceda, y ante tal debilidad potenciada
por la historia como sinónimo de la palabra mujer es que el bruto hombre golpea
cada vez que su inseguridad se asoma, y no es precisamente a una mujer a quien
golpea sino mas bien asoma una suerte de caricia ganada al estigma forjado por
la vida misma. Con rabia un hombre no golpearía a otro en apariencia más
fuerte, ya que el estigma le indica nunca podrá ganar, pero por más riñada que
sea una situación callejera entre 2 hombres heterosexuales esta no roza limites
con el adulterio y con él una vez más manoseado termino de el estigma. Ya que
posterior a la percepción cristiana de “vivir juntxs por siempre” viene la tan condenada violencia machista.
Violencia que quizás solo pretende mantener los votos matrimoniales atribuidos
por la sociedad misma que plantea un ser le pertenece al otro o otra bajo las
“supuestas legitimidades” del amor –
Hoy por hoy se pretende generar una suerte de
“etapa radical del nuevo milenio”. Así como años atrás el cigarrillo y el
derecho a voto fueron vistos como victorias sociales en la ancestral lucha por
la igualdad de género. Hoy el hecho de que una mujer encabece el gobierno de
una republica es considerado como una nueva manera de ver la vida.la pequeña
Mafalda dijo en una de sus conversaciones: “el
problema de la familia del mundo es que todxs quieren ser el padre” sabíamos
que alguien lo había dicho pero no sabíamos cuan cierto podía llegar a ser.
La mujer o la actitud potenciada masivamente
de la mujer del nuevo milenio es la de una persona que en vez de aspirar
justicia, aspira emular una suerte de deplorables actitudes masculinas casi
como ¡mírenme yo también puedo ser una basura! Se concibe una mujer moderna que
no recibe órdenes si no que manda, que no soporta más la violencia sino que la
práctica. De plano entonces no es una búsqueda por ser mejores seres humanxs,
si no por ser el padre de la gran familia. Sea cual sea la atribución considero
que desde la perspectiva de una feminista este término está totalmente obsoleto
ya que una mujer realmente segura de si no tiene por qué esperar a que un
hombre se dé cuenta de sus capacidades más allá del sexo.
Los medios invitan a pensar y a reflexionar
sobre la actualidad vivida por el género femenino y para ello crea una serie de
arquetipos, globos y serpentinas. Matar a una mujer ha dejado de ser una muerte
común ha derivado en “femicidio” no obstante asesinar a un hombre sigue
manteniendo el nombre técnico ya conocido para la defunción. Nuevamente hemos
sido segregados hombres y mujeres, pero esta vez con un delicado y prefabricado
aroma de ese supuesto olor de la justicia, otra vez hundidos en una variante
del sexismo que nuevamente nos abre paso a vestirnos de mariachi e ir a cantar
serenatas, siendo la mujer la victima de
los tiempos recordados y el hombre quien debe llevar el pan, una vez mas no se
ataca el problema de raíz solo quieren hacer necesaria la morfina, solo quieren
tratarte con penicilina. El sexismo vorazmente es un problema global pero
mientras se siga planteando como machismo aterrador y feminismo de la justicia,
seguirá germinando de formas impensadas, pues golpear a un hombre es tan triste
como golpear a una mujer.
La
televisión interactúa con la idea formal de denunciar el femicidio pero acata
la posibilidad de que una mujer baile en bikini, se plantea la idea de que una
mujer es libre de hacerlo pero se cubre la necesidad morbosa y sexista de el
hecho mismo, a su vez crea espacios de relleno donde son las mujeres quienes
reclaman falta de cuerpos masculinos en televisión. Marcas como axe financian
la idea que una mujer solo por serlo es
estúpida y todo en un país donde matar mujeres es lo peor.
Hombre=mujer=cliché
necesario…feminismo=machismo=sexismo…
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